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la falta de agua en los hogares peruanos. FOTO AP News

La pandemia vista desde lejos

La falta de agua en los hogares peruanos en medio de la crisis sanitaria, por Alicia Rivera, abogada peruana que reside en España.

Publicado: 2020-05-31


Estoy en un país de los llamados ricos. Soy peruana y emigré joven a España, donde resido desde hace más de 50 años. No por ello dejo de querer y de interesarme por todo lo que en mi lejano país sucede.  

Alicia Rivera es abogada reside en España desde 1967.
Defendió a inmigrantes hasta su retiro.
fue cónsul honorario del Perú en Valencia. Actualmente escribe un diario del “confinamiento”, tiene 92 años.

Me causa profunda tristeza y desazón escuchar que casi la cuarta parte de peruanos siguen viviendo sin el agua suficiente o directamente sin acceso a agua corriente. Tan grave es el problema, que incluso un fallido presidente dijo y prometió que dotaría a las poblaciones necesitadas del acceso a este vital bien. Que haría llegar el agua potable a todos los pueblos, sin importar su lejanía, que puede ser mucha en un país de las dimensiones del Perú.

Este presidente ya no ocupa el cargo. Pero a mí eso no me importa, sobre todo, no importa a los afectados. Pienso que estuvo suficiente tiempo en el cargo para hacer valer su palabra. Al menos, para sentar las bases para cumplir con una necesidad vital, que bebe de los más elementales derechos humanos. Ya entonces se trataba de una prioridad urgentísima para los pueblos indígenas. Hoy se muestra como un acto irresponsable que ha condenado a cientos de personas. Personas a las que cada vez se arrincona más, se las despoja de sus tierras, relegadas a los márgenes de la sociedad urbana, malviviendo en precarias condiciones, como he podido escuchar en las noticias que se difundieron aquí en España del caso de los indígenas shipibo del asentamiento Cantagallo en Lima.

Ojalá que esta terrible pandemia haga que los mandatarios se humanicen algo. Aunque no lo parece. Ojalá que dejen de embellecer la capital, invertir sólo en ella, aumentar, en definitiva, las desigualdades en un país rico en recursos y cultura, pero pobre en justicia social.

Yo soy de Lima. Tuve la “suerte” de vivir bien. Pero ya cuando miraba los lindos y grandes jardines, con unos pocos niños jugando vigilados por sus “amas”, sus cuidadoras, pensaba en el derroche y lujo del que unos disfrutaban, mientras los llamados “serranos” pasaban tantas penurias.

En definitiva, el agua es un bien común. El bien más básico para la vida en la tierra, y por supuesto para nosotros. Todos los humanos tenemos, por tanto, el legítimo derecho a que los gobiernos nos faciliten el acceso. En el caso del Perú no puede ser distinto, el gobierno no es elegido solo por las grandes empresas o los ciudadanos acomodados de Lima. Es elegido y ha de gobernar por y para todos, debe garantizar acceso al agua y acabar con esta terrible injusticia.

Valencia, España, mayo de 2020

Este artículo es una colaboración para COMISEDH de Alicia Rivera es abogada, reside en España desde 1967. Defendió a inmigrantes hasta su retiro, fue cónsul honorario del Perú en Valencia. Actualmente escribe un diario del “confinamiento”, tiene 92 años.


Escrito por

COMISEDH

COMISEDH es una asociación civil sin fines de lucro, con más de 40 años de experiencia en la defensa de los derechos humanos en el Perú.


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COMISEDH, Comisión de Derechos Humanos

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